Un presupuesto automático es lo que ocurre cuando alguien te pide precio y no tiene que esperar a que saques un rato. La petición entra por donde entre, la IA la interpreta, monta el documento con tus tarifas y tus condiciones, y se lo manda al cliente mientras sigue interesado. Ese margen de minutos, en vez de días, es normalmente la diferencia entre que te contesten o que ya hayan pedido precio a otro.
Los precios no se los inventa nadie: salen de tu tarifario. Durante la configuración cargamos tus servicios, tus importes, tus descuentos habituales, la validez del presupuesto y las condiciones que quieres que aparezcan siempre. La IA se encarga de entender qué está pidiendo el cliente y de escoger de tu tarifario lo que corresponde, con tu formato y tu tono.
Si la petición viene incompleta o es rara, el sistema pregunta lo que le falta antes de enviar nada. Y si lo que piden no encaja con tu tarifario, no improvisa un precio: pasa el aviso a tu equipo para que lo mire una persona. Después del envío se ocupa del seguimiento, con los recordatorios que tú marques, y avisa a tu gente en cuanto hay respuesta. Esto automatiza tu proceso comercial: no es asesoría fiscal ni contable, y el presupuesto y sus condiciones siguen siendo tuyos.